viernes, 19 de abril de 2013

El GalloEl Partido Unión Demócrata Cristiana –UDC- consideró hoy que está condenado al fracaso cualquier programa de seguridad ciudadana si junto a la macana y la pistola, no incluye la comida, los servicios médicos y la integración de las fuerzas vivas de los barrios.
El Presidente de la UDC, Luis Acosta Moreta, Luis “El Gallo”, dijo que la simple accion policial no detiene la delincuencia, sino que saca de mercado, debido a la cárcel o la muerte, a grupos especificos, que de inmediato son reemplezados por una nueva pandilla.

Un programa de pacificación ciudadana que no incluya la comida, la asistencia médica, la integración de los clubes culturales, deportivos, de amas de casa, y la reinserción de  los expandilleros a la sociedad, está condenado al fracaso antes de comenzar.


La delincuencia no es una moda, dijo Luis “El Gallo”, ni un tema para tratar en  tertulias interminables con planificadores de aire acondicionado, sino un mal social, producto del abandono y la exclusión en que vive la mayoría de los residentes en barriadas populares.
Esa es la delincuencia que el programa de seguridad ciudadana trata de combatir, no es  la de  saco y corbata,  la de cuello blanco, donde actúan los que por su vestimenta y el vehículo que conducen son llamados señores.
Luis “El Gallo” demandó que junto al Policía o miembros de la Dirección General de Control de Drogas que vaya a realizar redadas a un barrio, tiene que ir el camión lleno de plátano, arroz y pollo, así como facilidades para que los enfermos vayan a un hospital.
En el pasado, y de seguro será en el presente si no hay estudios de las consecuencias sociales que generan la delincuencia, los agentes actuantes confunden y tratan como ladrones y prostitutas, a los obreros y trabajadoras domésticas que se levantan a las cinco de la mañana para tomar una guagua e ir a su trabajo.
En la rapiña y la prostitución  se cae cuando los otros caminos están cerrados, y sin abrir un hueco a la hoya a presión no estaremos acabando los asaltos, sino  simplemente  cambiando el orden de los  peones, unos a la cárcel, otros al cementerio y un nuevo ejército, formado por los llamados menores, que seguirá viviendo fuera de la ley.
Además, nadie entre bebidas y manjares para discutir planes de seguridad social, ha planteado la reinserción de los delincuentes que han pagado su condena, o que se deciden a dejar las violaciones a las leyes.
Si no hay una puerta para la regeneración, como se hace en los Estados Unidos y Europa, estamos ampliando el programa  de coto social cerrado y poniendo más combustible a la llama de la delincuencia que de seguir así será incontrolable.

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